El 30 de marzo se conmemora el Día Mundial del Trastorno Bipolar con la intención de generar conciencia sobre esta enfermedad y eliminar el estigma social asociado al padecimiento. El objetivo es proporcionar información sobre los trastornos bipolares a la población, para así mejorar la educación y la sensibilidad hacia esta enfermedad.

“Este trastorno afecta a alrededor de 60 millones de personas en todo el mundo”, señala un reciente informe de la OMS y en nuestro país, desde el año 2013, es parte de las prestaciones que están consideradas en el AUGE

Dr. Jorge Ochoa Muñoz, gerente general de Redgesam, señala que:

“El Trastorno Bipolar, también conocido como Enfermedad Maniaco-depresiva, se caracteriza por cambios del estado de ánimo generalmente drásticos, sin relación a los eventos de la vida, o desproporcionados. Estos cambios de ánimo, que pueden durar desde varios días hasta meses, afectan el funcionamiento general de la persona: sus ritmos biológicos, en especial ciclos de sueño-vigilia, sus pensamientos, sentimientos, salud física y comportamiento.

Se ha comprobado que aproximadamente 1 a 2 de cada 100 personas padece esta enfermedad. Generalmente, comienza en la adolescencia o en  la adultez temprana, rara vez se inicia  durante la niñez o después de los 40 ó 50 años.

Es una enfermedad con tendencia a la recurrencia, la mayoría de los pacientes que presentan un primer episodio tienen recaídas. Actualmente existen tratamientos muy efectivos que permiten al paciente mantenerse libre de síntomas y llevar una vida  satisfactoria y productiva, desenvolviéndose en los diferentes roles cotidianos (socioafectivos y laborales) de manera exitosa y con una buena calidad de vida y sensación de bienestar.

El trastorno bipolar en Chile tiene una alta prevalencia, por ello es que el estado de Chile lo ha incorporado al AUGE. De allí la importancia que las personas se informen, pues gracias al plan AUGE, las personas que son afectadas por esta enfermedad pueden tener acceso garantizado a tratamientos farmacológicos, apoyo psicoterapéutico y desde el 2016, hospitalización, con un copago bastante menor al que se tenía antes de ser incorporada a las patologías GES o AUGE.