
Pero, ¿qué se considera infidelidad?, ¿es necesario el contacto sexual o basta con que se produzca una unión emocional?
Son muchas las preguntas que se generan en torno al tema y también muchas las parejas que acuden a terapia en busca de la respuesta definitiva que solucione todas sus dudas.
En la práctica es muy difícil definir qué comportamientos suponen una infidelidad, ya que los límites admisibles se establecen de forma implícita dentro de cada pareja de acuerdo a las ideas de cada miembro, a sus experiencias anteriores, a las costumbres de la familia de origen y al contexto social en el que vive. Por tanto, es muy normal que lo que se considera infidelidad en una pareja no lo sea en otra y viceversa.
Al mismo tiempo, hombres y mujeres desarrollan ideas diferentes sobre la infidelidad: mientras que muchas mujeres tienden a asociar cualquier intimidad –ya sea o no sexual- con infidelidad, los hombres son más propensos a negarla, a menos que haya habido relaciones sexuales recurrentes.
A esta variabilidad de definición hay que unir las nuevas tecnologías, elemento que incrementa más aún la ambigüedad del concepto y hace más difícil para la pareja la superación del conflicto.
Y es que la mejora de los medios de comunicación ha provocado que actualmente sea más accesible y fácil la infidelidad, basta un móvil o un ordenador para establecer fuertes relaciones emocionales o de contenido sexual con alguien ajeno a la relación, sin que sea necesario invertir un tiempo excesivo que haga sospechar a la pareja.
Entonces, ¿cómo definimos el concepto de infidelidad?
Dejando a un lado todas estas dificultades y en un intento de acotar una posible definición, podemos entender por infidelidad toda aquella situación en la cual una persona, con una relación de pareja estable, está implicada en un contacto intenso con alguien que no es su compañero habitual.
En este contacto pueden darse o no relaciones sexuales, lo que nos permite distinguir entre una forma de infidelidad centrada en la relación sexual y otra en la que ésta no es más que un aspecto secundario al vínculo afectivo.
En el primer caso, la insatisfacción sexual en la pareja es el motor para el establecimiento de nuevas relaciones, mientras que en el segundo se trata de una insatisfacción más global y compleja la que impulsa a transgredir los pactos de fidelidad.
FUENTE:
https://psicologiaymente.net/pareja/infidelidad-problema-relaciones-pareja