
En el habla inglesa contemporánea surgió el término “snowflake”, que significa “copo de nieve” para referirse a las personas que son susceptibles no solo a lo que escuchan sino a lo que se dice en espacios públicos, en particular cuando contradice sus propias opiniones, al punto que “como un copo de nieve” se desmoronan cuando entran en contacto con la superficie.
Esta incomodidad y la incapacidad de enfrentar dichos discursos, lleva a quienes sufren dicha fragilidad a apelar a la censura como medio de control sobre lo que se dice; ante la posibilidad que pueda causar malestar.
Irónicamente, este estudio exacerba el término existente; pues indica que en efecto la crítica puede desmoronar el equilibrio mental y emocional de los jóvenes.
El estudio destaca que dentro de la población adulta, las personas entre los 16 y 24 años son los más vulnerables a cambios.
La investigación que fue llevada a cabo por la firma de seguros Aviva encontró que en el Reino Unido el 72 % de las jóvenes entre 16 y 24 años creen que el término se aplica injustamente, mientras que el 74 % de los adultos cree que podría tener un efecto negativo en la salud mental de los jóvenes.
Además, las cifras muestran que es más probable que los jóvenes hayan experimentado estrés, ansiedad y depresión en el último año.
Casi la mitad de los jóvenes entre 16 y 24 años dijeron que han experimentado estrés o ansiedad, cifra superior a poco más de un tercio de todos los adultos del Reino Unido que sufren los mismos fenómenos.
Dado este proceso de infantilización, en vez de salir preparados para enfrentar el mundo y su adversidad, los jóvenes crecen con su entorno condicionado para su comodidad; perdiendo así la capacidad de lidiar con una situación difícil.
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