
Sin embargo, hay que tener en cuenta que, a la hora de hablar acerca de las diferentes orientaciones sexuales, nos estamos moviendo en un terreno pantanoso; a fin de cuentas, todo eso es muy subjetivo y, por tanto, difícil de investigar. Quizás por eso el concepto de sapiosexualidad y el de lo sapiosexual resultan tan fascinantes.
Después de conocer la importancia de los neuroquímicos como la dopamina, la noradrenalina o la serotonina, uno se pregunta: “¿qué es lo que hace que nos fijemos en una persona y no en otra?”.
La respuesta a esta cuestión es difícil. Como explica la antropóloga Helen Fisher, “nadie sabe la respuesta con exactitud. Sabemos que interviene un componente cultural muy importante.
El momento también es crucial: hay que estar dispuesto a enamorarse.
La gente tiende a enamorarse de alguien que tiene alrededor, próxima; nos enamoramos de personas que resultan misteriosas, que no se conocen bien”.
Nos atraen, pues, las personas complejas, aquellas que nuestra mente no es capaz de abarcar con una sola conversación y que cuentan con un repertorio muy variable de conductas.
En definitiva, uno de los criterios que buscamos en una potencial pareja es que pueda adaptarse a muchos contextos: esto es, que sea inteligente. Es aquí donde entran en juego los conceptos de sapiosexualidad y de persona sapiosexual.
Lo cierto es que la gente se atrae, se repele o se ignora por razones que no siempre se acierta a definir. Para la psicóloga clínica Mila Cahue, “existe un fuerte componente mental. No existen reglas fijas que indiquen por qué deseamos a alguien. Entran en juego desde el factor genético hasta el aprendizaje sentimental”-
FUENTE:
https://psicologiaymente.net/pareja/sapiosexual-atraccion-inteligencia