Con seguridad, en alguna ocasión, te habrás encontrado con una persona que te ha convencido de algo, que aparentemente te conviene, pero al final caes en la cuenta que lo que estás haciendo no es tu deseo, sino lo que esa persona desea de ti.

Estos individuos suelen ganarse la etiqueta de manipuladores, y desafortunadamente la sociedad está repleta de ellos.

Estos individuos no tienen reparos en el momento de solicitar que dejes de lado tus valores, tus principios, tus necesidades. Son personas que sólo quieren obtener algo de ti.

Son muy hábiles haciendo que dudes de tus capacidades sintiéndote vulnerable o por debajo de los demás.

La capacidad que tienen para distorsionar las creencias ajenas les fortalece en el momento de atraerte hacia su campo de juego, convenciéndote de que no puedes hacer algo o que lo deberías hacer a su manera puesto que es él quien sabe cómo son las cosas.

Su fortaleza radica en la explotación emocional o el chantaje emocional, es decir, manejan tus emociones produciéndote un sentimiento de culpabilidad y que da pie a que termines cediendo a sus deseos.

El manipulador suele padecer complejo de superioridad; suelen ser personas con rasgos cercanos al egocentrismo y al narcisismo.

La manipulación les hace sentir poderosos y, como suele ocurrir con el poder, siempre desean más. Sus principios morales están algo dañados, al ser conscientes que por sí mismos son incapaces de alcanzar un objetivo, pero que su capacidad manipuladora puede proporcionarles llegar a su meta haciendo uso de méritos ajenos. Les colma la ambición, unas ansias que al igual que la droga les produce una especie de adicción.

Son personas que se dedican a juzgar a las demás pero que no suelen mirarse en el espejo si no es para alabarse a sí mismos.

Otro tipo de manipuladores usan la táctica del victimismo. Se hacen la víctima.

Este sujeto no cesa de lamentarse que todo lo malo le pasa a él y de preguntarse a sí mismo “¿por qué a mí?”.

Se centra mucho en su propio dolor, escudando sus actitudes y conductas reprobables bajo el victimismo.

Siempre es el más desafortunado, mucho más que los demás. Este tipo de cuadro conductual suele conocerse como el síndrome de Job.

Además, induce a pensar que son los otros los que abusan de él, reclama justicia y se tiene a sí mismo como a un inocente maltratado, de esta manera crea un discurso para que tú te sientas culpable de su infortunio y lo injusto que es el mundo con él.

Entonces, suelen aprovechar ese discurso para que bajes la defensa y obligarte a acceder a lo que te pida por lástima o por culpa.

Más tarde te embargará la decepción, porque no es lo tú realmente querías, pero ya ha conseguido su objetivo mediante su lloriqueo.

 

¿Cómo protegernos de este tipo de personas?

 

Existen distintos tipos de manipuladores, como hemos podido ver. Ahora bien, ¿qué precauciones podemos tomar para evitar caer en sus juegos psicológicos?

–      Lo primero que debemos hacer es tomar consciencia de la manipulación. Hay derechos que son inviolables y que no se pueden traspasar, esos derechos son los siguientes:

  • A ser tratado con respeto.
  • A establecer tus propias prioridades.
  • A expresar tu opinión y como te sientes.
  • A defenderte física o emocionalmente.
  • A decir “no” sin sentir culpa.

Si te relacionas con alguien y sientes que tus derechos están siendo menoscabados, considera que puede que estés siendo víctima de un manipulador.

–      Mantén la distancia emocionalmente, al igual que cuando se conduce mantenemos la distancia de seguridad para no topar con el otro vehículo y ahorrarnos un accidente. No permitas que nadie invada tu espacio ni te aproximes a su tela de araña para evitar ser cazado. Nadie podrá herirte sin tu consentimiento.

–      No respondas a sus demandas inmediatamente, antes debes reflexionar. Los manipuladores, frecuentemente, ejercen presión sobre sus víctimas de manera que estas no se demoren en el momento de acceder a sus demandas.

–      No vaciles en tus convicciones y mantente firme en tus afirmaciones. Los manipuladores son muy hábiles a la hora de interpretar tu comunicación no verbal, si dudas se percatarán de ello y ejercerán más presión hasta hacer que finalmente cedas.

–      En conclusión, si te topas con una persona que actúe así es necesario que logres desenmascararla. Si es posible, debes intentar ayudar a ese individuo para que vaya siendo consciente de que su conducta afecta negativamente a los demás y, sobre todo, a sí misma.

–      En cualquier caso, no vaciles y utiliza todas estas herramientas que ahora ya conoces para evitar ser víctima de su manipulación.