
Las personas con trastorno de pánico experimentan sensaciones de muerte o la posibilidad de quedarse sin aire, que puede causar tanto problemas psicológicos como físicos. De hecho, la sensación puede ser tan intensa que requiera hospitalización.
El ataque de pánico se caracteriza por:
- La presencia de ataques de pánico recurrentes e inesperados.
- Preocupación después de haber tenido un ataque de pánico de que va a ocurrir otro.
- Preocupación por las implicaciones o consecuencias de un ataque de pánico (como pensar que el ataque de pánico es un signo de un problema médico no diagnosticado). Por ejemplo, algunas personas han repetido pruebas médicas debido a estas preocupaciones y, a pesar de los resultados negativos de las pruebas, todavía tienen temores de malestar.
- Cambios significativos en el comportamiento que se relacionan con los ataques de pánico (evitar actividades como el ejercicio físico, ya que aumenta la frecuencia cardíaca).
Los ataques de pánico alcanzan su pico a los 10 minutos y suelen durar hasta media hora, haciendo que la persona sienta cansada o agotada y pueden ocurrir varias veces al día o sólo una vez cada pocos años.
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