
En los principios de la psicología cognitivo conductual el miedo a conducir es el resultado de un proceso en el que la persona percibe el tráfico cómo una amenaza, percibe a los demás conductores cómo peligrosos y se siente incapaz de afrontar el reto de conducir.
Como fobia, significa un miedo injustificado ante situaciones u objetos que no son peligrosos en sí mismos y que no producen miedo en las demás personas. Dentro de las distintas fobias, la podemos englobar en el grupo de los miedos asociados a los medios de transporte (fobia a volar, a tomar el metro…). En su grado más extremo o paralizante, estaría relacionada con la agorafobia, esto es, un miedo incontrolable ante situaciones en las que no existe un amparo concreto si nos ocurre algún problema de salud.
Una de las formas más sencillas de comprobar cuánta tensión nos produce el conducir la podemos observar ante la actitud de ciertos conductores al producirse un atasco; se pierden los nervios y el respeto hacia los demás emitiendo toda clase de improperios e incluso llegando a la confrontación física.
El miedo a conducir es cada vez más habitual en conductores con muchos años de conducción y kilometraje, que les puede sobrevenir por múltiples causas: haber vivido un episodio traumático como una colisión, sufrir estrés continuado o ataques de ansiedad, entre otros, son situaciones que pueden actuar como desencadenante del miedo a conducir.
Tratamientos y tiempo necesario para volver conducir
Debido a que la casuística del pánico a conducir es tan amplia y variada, es complicado establecer un tiempo medio. Además, para muchos casos, sería necesaria la combinación de tratamientos multidisciplinares, lo que a veces no está al alcance de todas las personas. Por mencionar algunos ejemplos, podría darse el caso de una persona que haya sufrido un momento puntual de ansiedad súbita producida por una sobrecarga de estrés y en tan sólo 3 ó 4 meses podría recuperar la normalidad de la conducción.
En cambio, un caso en el que la persona no haya conducido desde la obtención del permiso y haya abandonado la conducción durante 10 años, necesitará un tratamiento combinado de terapia psicológica y autoescuela del orden de 6 meses a 1 año.
Preguntas frecuentes:
El entorno, como la familia, ¿puede ayudar al conductor a superar su miedo?: Si existe en el entorno del conductor con miedo alguna persona con sensibilidad hacia su problema y que le pueda brindar apoyo y motivación, podría ser de buena ayuda. El problema es que de forma habitual, las personas cercanas al conductor/a con miedo, no suelen entender el problema y tienden a perder los nervios, lo que puede perjudicar al conductor/a.
¿Hasta qué punto se pone en riesgo la seguridad de los demás si sales a la carretera con miedo?: El problema del miedo es similar a la influencia que podrían tener otras emociones negativas como la ira o estados como la falta de sueño. Una persona con miedo, puede estar más pendiente de las circunstancias que tienen que ver con el mismo, y no de aspectos relevantes de la conducción, lo que podría dificultar su respuesta de reacción ante una situación de riesgo.
No existe otra opción para superar los miedos que enfrentarse a ellos, pero esto no tiene que ser excesivamente traumático, sino que siempre de forma gradual, apoyados de la psicoterapia y por diversos profesionales y siempre con motivación de que la persona quiere superarlo, en lugar de que se sienta obligada a hacerlo por su entorno o circunstancias.