En Chile el suicidio es la segunda causa de muerte en jóvenes entre 10 y 19 años. Y por cada joven que pone fin a su vida, hay otros 20 que lo han intentado y 50 que lo han pensado.

Frente a estos antecedentes, el Ministerio de Salud elaboró la primera guía para la prevención de suicidio en espacios escolares, que entrega a la comunidad pautas y estrategias para detectar factores de riesgo en los jóvenes y actuar correctamente frente a ellos.

La guía está dirigida a profesores, directivos, escolares, familiares y a la comunidad de los colegios de primero básico a cuarto medio. Para su elaboración se contó con expertos y padres de adolescentes víctimas de esta conducta.

De acuerdo a la guía, el acoso escolar es un factor de riesgo que puede propiciar el suicidio, así como los trastornos mentales, conductas auto lesivas o consumo de alcohol y drogas. Asimismo, define a poblaciones más vulnerables, como los pueblos indígenas o migrantes. Del mismo modo describe las señales de alerta, directas e indirectas, que pueden esbozar los jóvenes, ante las cuales se recomienda tomar distintos cursos de acción (ver destacados).

La guía persigue generar un clima escolar protector, con la identificación de trastornos y problemas mentales en los jóvenes, educar sobre el suicidio, presentar protocolos para actuar frente a intentos de esta conducta, para evitar que se repliquen y afecten a otros jóvenes.

El documento aconseja crear el cargo de “facilitador comunitario” en los colegios y sugiere que esta persona tenga cercanía con los estudiantes, para poder pesquisar más fácilmente a los jóvenes en riesgo. También se incorpora un cuestionario que permitiría evaluar el riesgo real de una conducta suicida. Una vez aplicada, también se describen las categorías de peligro en que se encontraría un escolar vulnerable, asociadas a una serie de acciones que se deben tomar, con plazos acotados para ello.

Por ejemplo, si tras aplicarse el cuestionario sobre conducta suicida se determina que el estudiante enfrenta un riesgo medio, se aconseja una semana de plazo para que los padres consulten a un especialista en salud mental. Pero en caso de que el riesgo sea alto, el plazo se acota a un día.

El análisis plantea que a los estudiantes provenientes de pueblos indígenas, migrantes o que se identifican como lesbianas, gays, bisexuales, trans o intersex (LGBTI) se les debe prestar especial atención, por presentar una mayor vulnerabilidad asociada a factores de riesgo dados por la exposición a discriminación.

Mitos y verdades que identifica el documento

  • Si se quiere suicidar, no lo dice

Falso. La mayoría de quienes se suicidan han advertido sus intenciones.

  • Quien dice que se va a suicidar, no lo hace

Falso. Las personas que piensan en suicido suelen encontrar la forma de comunicar su dolor, a menudo hablando en forma indirecta sobre sus intenciones.

  • Si se hubiese querido matar, utiliza un medio más letal

Falso. El método elegido para el suicidio no refleja los deseos de morir de quien lo utiliza.

  • Quienes intentan suicidarse, solo intentan llamar la atención

Falso. Son personas que sufren y no encuentran otra alternativa, salvo atentar contra su vida.

Señales directas o indirectas de alarma

Buscar modos para terminar con la vida

Búsqueda de información en internet, intentar acceder a armas o pastillas y planear el suicidio, como el lugar o el medio.

Realizar actos de despedida

Se distinguen acciones como enviar cartas o mensajes por redes sociales, dejar regalos o hablar como si ya no fuera a estar presente.

Conductas auto lesivas

Autoinfligirse cortes, quemaduras o rasguños en partes del cuerpo.

Describir deseos o situaciones complejas

Hablar sobre un deseo de morir, herirse o matarse. Describir sentimientos de desesperación o de no existir razones para vivir. Sensación de sentirse atrapado o sufrir un dolor que no puede soportar. Ser una carga para otros o el responsable de todo lo malo que sucede.

Advertencias indirectas

Alejamiento de la familia, amigos y redes sociales. Se aísla y deja de participar. Caída en rendimiento académico. Cambios de carácter, ánimo o conducta. Deterioro de la autoimagen. Cambios en los hábitos de sueño o alimentación. Mostrar ira, angustia incontrolada o hablar sobre la necesidad de vengarse.

Factores de riesgo:

Intento suicida previo

Casi un tercio de las personas que cometen suicidio habían tenido un intento previo. Y mientras más graves los intentos y la intención de ocultarlos, mayor es el riesgo.

Trastorno mental

Se estima que el 22,5% de los niños y adolescentes en Chile presenta algún trastorno mental, sea depresivo bipolar, esquizofrenia, consumo de alcohol y drogas o conductual. Estos son uno de los mayores factores de riesgo.

Conductas Auto lesivas

Son actos intencionales de daño sobre el propio cuerpo, sin clara intención de acabar con la vida, que buscan aliviar el malestar psicológico de la persona. No es un trastorno, pero alerta un problema de salud mental.

Acoso escolar y ciber acoso

Según cifras del Mineduc, uno cada 10 estudiantes ha sufrido acoso escolar, y de ellos, casi un 25% sufre algún tipo de agresión a diario. Esas conductas aumentan la vulnerabilidad de los estudiantes.

Uso de alcohol y drogas

Estos elementos son usados por jóvenes como “automedicación” para aliviar dolores emocionales por situaciones conflictivas, impidiendo su adecuado afrontamiento, lo que afecta más su estado de ánimo.

Rendimiento y disciplina

Situaciones complejas como un bajo rendimiento o repitencia, sanciones disciplinarias como la suspensión o la expulsión, junto con el temor a la reacción de los padres actúan como precipitantes de la conducta suicida.

El semáforo del peligro y las estrategias para enfrentarlo

La guía del Minsal incluye una pauta de preguntas para evaluar la eventualidad de una conducta suicida. A partir de las respuestas se define la condición y manejo del estudiante.

Situación de riesgo:

– Se debe informar al área de convivencia interna respecto del diagnóstico.

– Contactar a los padres o cuidadores, informarles la situación y recomendar que el estudiante reciba una atención de salud mental.

– Entregar una ficha de derivación hacia un centro de salud.

– Realizar un seguimiento al estudiante.

Riesgo medio:

– Informar al director y contactar a los padres. Requerir una atención de salud mental en no más de una semana.

– Derivación a centro de salud y apoyar proceso de referencia.

– Hacer seguimiento y asegurarse de que el estudiante recibió atención.

– Recomendar medidas de seguridad en caso que durante la espera de atención transcurra un fin de semana.

Riesgo alto:

– Informar al director y a los padres del estudiante, para que este reciba el mismo día una atención de salud mental. En caso de no encontrarse en horario hábil, concurrir a un Sapu o servicio de urgencia.

– Tomar medidas inmediatas para el riesgo suicida, como nunca dejar solo al estudiante y eliminar medios letales del entorno.

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