Una de las grandes creencias de los fumadores es que el cigarrillo puede ayudar a aliviar los síntomas del estrés y la ansiedad. Debido al efecto relajante que perciben tras fumar, hay quienes están convencidos de esto. No obstante, este mal hábito en realidad produce un efecto contrario.

Los componentes tóxicos del cigarrillo producen cambios en la química del cerebro. La nicotina genera una sensación inmediata de relajación, por lo que los fumadores creen calmar su ansiedad. Sin embargo, este estado es temporal y en breve se desencadenan los síntomas de abstinencia y antojos.

Fumar al instante parece ser la vía más efectiva para controlar estas reacciones, pero no es la forma de tratar la ansiedad, ni mucho menos, sus causas subyacentes. De hecho, hay altas probabilidades de que la ansiedad haya surgido a raíz del consumo de tabaco.

Tabaquismo y depresión

La depresión también tiene un estrecho vínculo con el tabaquismo. Las personas que padecen este trastorno tienen más dificultades para dejar de fumar debido a la sensación de placer que produce la nicotina. Sin embargo, no está del todo claro si fumar produce depresión o, si tal vez, la depresión alienta a las personas a fumar.

En cualquier caso, los componentes del tabaco deterioran los mecanismos cerebrales que ayudan a producir dopamina, hormonas claves para el bienestar. Aunque inicialmente parece estimularlas, a largo plazo produce un bloqueo en su segregación.

Consejos para dejar de fumar

El bienestar físico y mental mejora de forma significativa cuando se toma la decisión de dejar de fumar. Inclusive, muchos de sus beneficios se perciben desde las primeras semanas. No obstante, abandonar el hábito no siempre es fácil. Por ello, resulta conveniente poner en práctica los siguientes consejos:

Diseñar un plan para dejar de fumar

Dejar de fumar de manera repentina a través de la fuerza de voluntad es el método más costoso para decirle adiós al tabaquismo. Hay más probabilidades de alcanzar el objetivo cuando se diseña un plan a través de distintas estrategias apoyado por un profesional.

Elegir un buen momento para tomar esta decisión puede ser clave para obtener éxito. Es menos probable dejar el cigarrillo en momentos de preocupación, crisis o cambios importantes.

Algunas medidas que se pueden incluir en este plan son:

– Cambiar los hábitos de manera gradual, mejorando la alimentación y adoptando una rutina de ejercicio.

– Alejarse de los entornos que incitan a fumar (fiestas, bares y similares).

– Practicar hábitos de relajación

– Empezar a hacer actividades que exijan una mayor concentración.

– Escribir recordatorios.

– Empezar a ahorrar el dinero invertido en cigarrillos.

 

Aumentar el consumo de agua

Hay algunas bebidas que aumentan el placer de fumar. Los refrescos, el alcohol, el té y el café parecen incrementar el gusto por el cigarrillo. Por lo anterior, se aconseja limitar la ingesta de estos líquidos y aumentar el consumo de agua durante el día. Lo ideal es ingerir por lo menos dos litros de agua o bebidas saludables como jugos de fruta.

Buscar apoyo profesional

Las asesorías individuales o grupales pueden ayudar a los fumadores a romper con su hábito. Las terapias de conversación son útiles para modificar las conductas que inciden en este hábito. De hecho, los psicólogos pueden sugerir técnicas como la terapia cognitiva conductual (TCC).

Esta última es bastante efectiva cuando los fumadores también presentan síntomas de un problema de salud mental.

https://titularesymas.com/efectos-del-tabaquismo-para-tu-salud-mental/