
El sentido del humor varía dependiendo de cada contexto, así como de la educación y madurez de las personas. A veces busca la sorpresa, otras la paradoja, la ironía, la contradicción o la imitación. Pero, con independencia de cómo se exprese, el sentido del humor siempre nos enseña la misma lección: aprender a no tomarnos demasiado en serio. Por eso, el sentido del humor es propio de mentes ágiles y flexibles.
El sentido del humor nos ayuda a relativizar y trascender tantas formas y estructuras sociales endurecidas por el paso del tiempo. El sentido del humor nos muestra la realidad en su parte más bella y profunda. Nos da acceso a conexiones insospechadas que escapan completamente a cualquier argumento racionalista, por preciso que sea. Y nos ayuda a recontextualizar.
El humor es el mejor escudo protector contra la tristeza. Reduce el estrés, contribuye a mermar el dolor, aumenta la autoestima, incluso los expertos dicen que mejora nuestro sistema inmunológico. El sentido del humor elimina pensamientos negativos, tensiones acumuladas y contribuye a recomponer el equilibrio emocional. Es un “detergente” mental de primera calidad.
El auténtico sentido del humor debe ser educado y cortés, nunca hiere ni excluye. Nada tiene que ver con el comentario pesado, malintencionado, o la burla mordaz. El sentido del humor es siempre agradable. Actúa como envoltorio perfumado incluso para las malas noticias.
La sugerencia es la siguiente: potencia tu sentido del humor. Aprende a reírte de ti mismo. Incluso a carcajadas. No te tomes tan en serio. Sé bálsamo refrescante que facilite la existencia a los demás, incluso en momentos complicados.
https://cnnespanol.cnn.com/2019/06/07/el-sentido-del-humor-opinion-osle/