En el marco del XIV Congreso Chileno de Psicología realizado recientemente en Arica y dada la situación que vive el país, los expertos Vanetza E. Quezada Scholz, Mario Laborda Rojas y Gonzalo Miguez Cavieres señalan que se les invitó a contribuir a la reflexión sobre el contexto actual.
“Asumimos el desafío a partir de uno de los fenómenos que a nuestro juicio representa una de las mayores amenazas –en el corto, mediano y largo plazo- para la salud mental de la población: vivir con miedo” relatan.
“Desde el 18 de octubre del presente año, día que se señala como el inicio del estallido social en Chile, gran parte de la población ha estado expuesta o ha experimentado diversas situaciones de violencia en vivo, a través de la televisión, de las redes sociales, y/o recogiendo las experiencias de familiares, amigos, miembros de la comunidad, etc., las cuales se presentan en medio de una gran cantidad de claves contextuales: gritos, caceroleos, disparos, olor a bombas lacrimógenas, canciones, clamores, sonido de balizas, sirenas, carros lanza agua y los distintos artefactos usados por carabineros y sus fuerzas especiales, incluyendo a las personas que visten el nombre de la institución, jóvenes encapuchados y un sinfín de etcéteras. Los estudios sobre aprendizaje asociativo nos señalan que dichas claves contextuales se asocian a la violencia experimentada en forma directa o vicariamente, adquiriendo la capacidad de generar miedo por sí solas en el futuro. Así, es muy probable que más adelante, aun reestablecida la calma en el país, sentir olor a humo, escuchar gritos, escuchar las balizas de las fuerzas de orden, etc., nos evoquen los malos recuerdos de las situaciones vividas en estos días y volvamos a sentir miedo, aun cuando prontamente, y así esperamos que sea, dejen de representar una amenaza real” señalan.
“Una buena forma de abordar los miedos adquiridos fuera de un contexto terapéutico es pensar en las situaciones, trayendo a una conversación el recuerdo de una situación temida, visitando los lugares asociados al peligro en ausencia de amenazas reales y si es necesario en compañía de alguien de confianza. De esta forma la reacción emocional gatillada por estas situaciones debiera disminuir progresivamente. Evidentemente si esto no ocurre de manera natural lo más apropiado sería consultar con un/a especialista para afrontar el problema” agregan.