Con la llegada de un nuevo año, es inevitable que las personas analicen como les ha ido y efectúan un balance de lo vivido. Las metas que se alcanzaron, aquellas que no se lograron y qué factores jugaron a favor o en contra. ¿Cómo lograr que aquello difícil que nos tocó vivir no incline negativamente nuestra balanza?¿Cómo hacer que las metas propuestas las cumplamos y realmente sean un aporte a nuestra satisfacción y autoestima?

Lo importante es comprender que:

• En toda experiencia difícil, se puede rescatar algún aprendizaje o aceptar vivirla como una oportunidad para generar un cambio.
• Esto resulta más complejo si durante el año se sufrió la pérdida de un ser querido, una separación o perdimos el trabajo. Aún así, estas circunstancias vitales permiten a la persona posicionarse de otra manera frente al mundo y en muchas ocasiones, generan un cambio positivo.
• Frente a los problemas que siempre nos acompañarán, situarse en forma positiva focalizándose en los logros y en los recursos puestos en juego para alcanzarlos ya que en éstos aparecen la esperanza y las fortalezas del individuo.
• Toda persona tiene capacidades para sobreponerse a la adversidad.
• Junto con las promesas de fin de Año, hay que ponerse metas mínimas realizables, ya que en caso de no alcanzarlas, se incrementa la ansiedad, la angustia o se perjudica la autoestima.
• La verdadera forma de estructurar una meta es plantearse un cambio real como por ejemplo,“ voy a llegar puntual, organizar mi tiempo de manera de cumplir con el 100% de tareas asignadas, etc”.
• Crear un plan de contingencia en caso que la estrategia no esté dando el resultado esperado.
• Hacer el compromiso público aumenta 10 veces la posibilidad de éxito.

Lo importante es que los objetivos fijados impliquen un desafío que facilite el crecimiento personal y permitan el avance del proyecto de vida.

Finalmente, siempre es bueno reforzar el espíritu que nos anima en todo año que comienza, en que siempre está la esperanza que la vida pueda ser mejor. Ese es el impulso que hay que aprovechar para rescatar nuestras fortalezas y cumplir los objetivos de vida.