
En un artículo publicado por el Diario La Tercera el 28 de diciembre se dice que el plan que se propuso Chile para abordar la salud mental presenta serios problemas.
Según el informe “Evaluación del sistema de Salud Mental en Chile” del Minsal, de junio de este año, el número de camas para pacientes de larga estadía en los hospitales asignados para estos efectos disminuyeron de 1.270 a 441, entre los años 2000 y 2012, respectivamente.
El informe agrega que se está lejos de cumplir la norma técnica de un centro de salud mental comunitario por cada 40 mil beneficiarios del sistema público. Ya que si se consideran solo a los 83 centros que existen a nivel país, la cifra es de uno por cada 160 mil beneficiarios y de uno por 95 mil, si se suman los 53 centros de especialidad ambulatoria asociados a hospitales generales, nivel en el que también existen dificultades. Por lo mismo, la espera por un psiquiatra puede superar los 100 días.
“Lo que ha pasado con los hospitales psiquiátricos es que se han debilitado” dice la doctora Instituto Psiquiátrico José Horwitz Katherina Llanos, quien, además, es vicepresidenta de la Sociedad Chilena de Salud Mental.
Para la doctora, el modelo que se propuso el Ministerio de Salud (Minsal) en el Plan Nacional de Salud Mental y Psiquiatría del año 2000, no está funcionando como estaba previsto.
Bajo esta política, la atención de salud mental se trasladó a los hospitales generales, centros comunitarios y residencias especializadas. Los hospitales psiquiátricos dejaron de tener un rol protagónico, asegura la doctora Llanos.
Matías Correa, jefe de una de las dos unidades de hospitalización de corta estadía del hospital Sótero del Río, señala que el plan del Minsal tampoco cumple con entregar el número mínimo de camas a los hospitales generales. En el Sótero del Río, deben cubrir las necesidades de seis comunas: Puente Alto, San Ramón, El Bosque, La Granja, Pirque y San José de Maipo, que suman una población de 1,2 millones de habitantes.
“Tenemos una enorme lista de espera para hospitalización de 270 pacientes adultos”, dice Correa, a lo que suma la falta de enfermeras, de un psiquiatra residente las 24 horas y una urgencia psiquiátrica.
Álvaro Jeria, jefe de la otra unidad de corta estadía del recinto, advierte que faltan recursos para el funcionamiento del modelo, que según el plan debería corresponder al 5% del presupuesto global de salud, pero hasta 2012 era de apenas 2,1%.
Jeria plantea que el modelo que se planteó Chile va en la línea correcta, porque promueve el respeto de los derechos humanos y termina con el concepto de los manicomios, pero cree que la única forma en que se puede consolidar es través de una ley de Salud Mental.
“Tenemos que prepararnos para el tremendo aumento que van a tener las patologías de salud mental al 2020 por nuestra condición de país que va al desarrollo”, advierte.