
Se establece bajo protección legal un compromiso de resolución de problemas de salud de alto impacto sanitario y ciudadano. Permitiendo igualar compromisos y estándares de atención a usuarios de Fonasa e Isapres, convirtiéndose en una política pública que remodela profundamente el funcionamiento y la estructura de salud, tanto en los seguros de salud como en los prestadores.
Significó ponernos de acuerdo como país en los problemas que podíamos priorizar y establecer un marco regulatorio y un estándar universal para toda la población, independientemente del tipo de seguro de salud, público o privado.
Bajo esta estrategia ha crecido la cobertura y se ha fortalecido la red de prestadores institucionales, mejorando la distribución regional y disponibilidad para sectores socioeconómicos más necesitados. Las garantías de Acceso, Oportunidad, Calidad y Protección Financiera han dado forma a la estrategia de compromiso del Estado con la ciudadanía para cumplir con la promesa que inspira esta Ley.
Cumplidos 10 años de funcionamiento hemos avanzado y se han aumentado los problemas de salud con cobertura GES desde las 15 iniciales a las 80 incluidas en el último decreto del año 2013. Si bien, hemos avanzado, siguen estando como tarea pendiente cumplir en plenitud las garantías de calidad, mejorar la oferta y distribución de especialistas en regiones y en el sistema público, y asegurar el pleno cumplimiento de las garantías de oportunidad. Debemos incorporar sistemas de evaluación de proceso e impacto, que permitan consolidar la experiencia y validar la influencia sobre curva epidemiológica e indicadores sanitarios de los problemas priorizados.
¿Y la Esquizofrenia?
Visionariamente se incorpora en el primer decreto Ges, siendo la primera patología de salud mental incluida en este régimen de tratamiento, seguida en decretos posteriores por la Depresión, Trastorno por Abuso y Dependencia al Alcohol y Sustancias en menores de 20 años y el Trastorno Bipolar.
Se estima que alrededor del 1 a 3% de la población vive con esta enfermedad, quienes ven afectado en menor o mayor grado su calidad de vida, determinado principalmente por la persistencia de síntomas, por diferentes grados de discapacidad, por barreras para la inclusión y por el estigma. Los tratamientos disponibles en el campo de la psiquiatría y la atención GES garantizada han permitido un gran avance en el acceso a tratamiento y el resguardo de su continuidad en el largo plazo.
El abordaje moderno de la enfermedad debe considerar estrategias de diagnóstico precoz, continuidad de cuidados adaptados a las necesidades de cada usuario y familia, y un plan de recuperación del proyecto personal de vida orientado a la inclusión. Se requieren abordajes que reconociendo la vulnerabilidad que provoca la enfermedad, no deje de lado el respeto a la autonomía del usuario. Trabajar en la remisión de los síntomas es un objetivo primordial, que sin embargo, no es suficiente si se desatiende el apoyo para estructurar una vida con sentido y propósito.
En estos 10 años de evolución del tratamiento GES de la Esquizofrenia, hemos observado una tendencia a la estabilización del número de activaciones de casos en sospecha en alrededor de 2.600 casos anuales. Aproximadamente el 50% son confirmados como esquizofrenia luego de un período de observación.
Datos preliminares sobre los casos confirmados muestra diferencias significativas en edad de diagnóstico entre Isapres y Fonasa, lo que plantea un desafío y un importante margen de mejora para el sector público en la pesquisa precoz. De acuerdo a datos preliminares no ha habido disminución de la edad de diagnóstico comparando datos de los últimos 8 años, disminución que razonablemente podríamos haber esperado, dado el énfasis que deriva de la protección financiera y la garantía de oportunidad en la atención que ofrece el régimen GES.
Se mantiene diferencia de edad promedio de diagnóstico de 5 años entre Isapres y Fonasa. En Isapres 25 años y en Fonasa 30 años. Las brechas en disponibilidad de médicos generales en APS y de equipos de especialidad de psiquiatría, así como su desigual distribución entre ciudades mayores y menores puede ayudar a explicar esta diferencia en edad de pesquisa. Aspectos socioculturales y económicos pueden estar contribuyendo al retraso en la consulta debido a concentración de factores de vulnerabilidad psicosocial en algunos segmentos de beneficiarios de Fonasa.
Estamos cumpliendo 10 años de funcionamiento del GES de Esquizofrenia y tenemos la convicción que como país hemos avanzado en cobertura y continuidad de tratamiento, y que esta política pública ha favorecido el fortalecimiento de equipos de trabajo y redes de atención más preparados para ofrecer atención a nivel nacional. Sin embargo, todavía hay importantes brechas. Debemos seguir avanzando en disminuir las diferencias entre oferta del sector público y privado, mejorar la disponibilidad de equipos y especialistas en todas las zonas del país, ampliar las redes de atención con hospitales de día, unidades de hospitalización de corta estadía y programas de rehabilitación, y fortalecer el enfoque socio-comunitario, para alcanzar una verdadera integración y recuperación de las personas viviendo con esquizofrenia.
Dr. Guillermo Vergara Harris
Director Médico Redgesam
Jefe de Servicio de Salud Mental y Psiquiatría Hospital El Pino