De acuerdo a las cifras del Ministerio de Salud, por cada mil personas mayores de 15 años en el país, 75 presentan un trastorno depresivo. Sin embargo, menos de la mitad accede a tratamiento, pues sólo 30 de ellas demandan efectivamente atención médica para su patología.
La prevalencia de la depresión convierte a esta enfermedad en el problema de salud mental que más discapacidad produce en las mujeres y la ubican, además, en el segundo lugar de las causas de Años de Vida Saludables Perdidos por Discapacidad o Muerte Prematura, después de la Hipertensión Arterial.
Se trata de una patología que, tal como afectó al comentarista y ex futbolista, Eduardo Bonvallet, se manifiesta con episodios que van desde moderados a graves y que pueden ser acotados o extenderse indefinidamente. “La depresión produce discapacidad generalmente transitoria, pero a veces también permanente, y genera mortalidad por suicidios”, explica el jefe del Departamento de Salud Mental del Minsal, Mauricio Gómez.
La disparidad entre la prevalencia de la enfermedad y el tratamiento de los pacientes afecta tanto a las personas del seguro público, Fonasa, como de las isapres. En el primero, marcado por falta de especialistas y demoras en la atención, y en el segundo, por los altos costos asociados a las terapias siquiátricas y la baja cobertura financiera para éstas.

