
¿Cómo afecta la maternidad?
Por mucho que una mujer desee ser madre, los cambios que implica la llegada de un bebé pueden alterar no solo el ritmo cotidiano, sino afectar al modo de pensar y de actuar. Nuevas responsabilidades para el cuidado del bebé que, debido al estrés y la sobrecarga, pueden suponer un serio obstáculo para la madre afectando a su salud mental. Desde las dificultades para adaptarse a la maternidad al exceso de responsabilidades que las madres pueden autoimponerse influyen en la salud emocional.
Tristeza, ansiedad, fatiga, irritabilidad, alteraciones del sueño o rabia incontrolable son algunas de las señales que delatan una crisis psicológica en la maternidad. En los casos más severos, la madre puede llegar a sentirse totalmente incapaz de salir de la cama e, incluso, llegar a descuidar a sus hijos. Conviene siempre consultar al médico, ya que los cambios emocionales pueden variar en intensidad y grado. Así, por ejemplo, no hay que confundir la depresión postparto con otras reacciones emocionales como el baby blues, provocada por los cambios hormonales y que suele durar entre 10 y quince días. Cuando los síntomas no remiten y se vuelven más intensos (desesperanza, decaimiento, sentimiento de culpa, baja autoestima, preocupación excesiva por la salud del bebé…) podemos estar ante estrés postraumático, psicosis puerperal o depresión postparto.
Causas
Hay que señalar que, lógicamente, no todas las madres padecen crisis o trastornos emocionales tras el parto. Son muchos los factores que pueden influir, desde cómo se produjo el parto (prematuro, traumático…) al historial clínico de la madre (si, por ejemplo, tiene antecedentes de ansiedad o depresión). El estrés durante el embarazo también aumenta los riesgos, así como el miedo o la inquietud si se ha tenido un aborto anterior.
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