
El “vivieron felices y comieron perdices” podría tener una cuota extensa de leyenda y una más chica y terrenal de realidad. La web de encuentros extraconyugales Gleeden (únicamente dedicado a las mujeres), con más de 2.5 millones de usuarios, fue quien realizó este informe y determinó cómo este síntoma –conocido como Wedding Blues– provoca el malestar del 40% de las recién casadas, que se sienten “tristes y deprimidas” cuando la euforia del festejo queda atrás. El dato sorprendente está en la solución que encuentran más del 50% de ellas para superar esta sensación negativa: tener una relación pasajera con otra persona.
Las expectativas depositadas en la celebración de la boda tienen mucho que ver en el declive anímico posterior, según apuntan las conclusiones del estudio. Igual que en ocasiones ocurre con los viajes o con eventos puntuales como un cumpleaños, aniversarios o fiestas de fin de año. De la ilusión latente en la previa a una sensación posterior totalmente contraria.
El efecto Wedding Blues –según el informe- varía en función del tipo de novia: las que ven la boda como un objetivo y las que visualizan el matrimonio como una nueva etapa de su vida. La perspectiva del mismo “sí, quiero” entristece a las primeras y empodera a las segundas.
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