
Por supuesto, el concepto de trastorno bipolar no tiene nada que ver con esta concepción tan ambigua de esta alteración mental.
El trastorno bipolar es uno de los trastornos mentales más conocidos por la población (aunque solo sea por el nombre), y es una patología que afecta a cómo se siente, piensa y actúa un individuo.
Su rasgo característico son los cambios exagerados en el estado de ánimo, pues, generalmente, una persona pasa por una fase maníaca y otra depresiva.
Estos cambios se producen de manera cíclica, pasando por etapas de manía y depresión hasta el punto de dejar a la persona parcialmente incapacitada para ciertas cosas y/o con una calidad de vida seriamente comprometida.
Y es que el trastorno bipolar es un trastorno grave, que no tiene que ver con simples altibajos emocionales, como se suele oír habitualmente.
Los ciclos de esta patología pueden durar días, semanas o meses, y perjudican seriamente a la salud, el trabajo y las relaciones personales de la persona que lo padece.
Debido a su gravedad, esta patología raramente puede tratarse sin medicación, pues es necesario estabilizar el estado de ánimo del paciente.
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