
- Preocupaciones en relación con la supervivencia
- Miedo y ansiedad relacionados con su propia seguridad y la de personas queridas
- Trastornos del sueño
- Necesidad de hablar acerca de lo sucedido
- Hiperexcitación
- Dolores de cabeza
- Quejas somática
- Disminución del apetito
- Disminución de la energía
Esos síntomas son comunes y por ello es importante considerar que la mayoría de las personas pueden presentar reacciones psicológicas o conductuales negativas y que éstas son probables y saludables ante un evento altamente estresante, “pero ello no significa que desarrollarán un trastorno mental propiamente tal, puesto que la mayoría de las personas cuentan con recursos propios para enfrentar las dificultades de la vida” recalca Moya.
Por eso, para que esos síntomas se queden junto con el suceso en particular, es fundamental la información y el apoyo que puedan dar los cercanos, familiares, amigos, vecinos y equipos de primer apoyo.
Asimismo, se debe pensar en familia qué hacer y que no ante un sismo.
Tips de cuidados físicos y mentales
- Preparar un kit de elementos necesarios, linternas, pilas, aguas, radios a pilas etc, permitirá recobrar la sensación de control
- Ponerse de acuerdo en enviar mensajes de texto cuando no estén todos juntos
- Prepararse como familia e internalizar que vivimos en un país sísmico
- Contar con grupos de apoyo (vecinos, compañeros de trabajo) que asistan a pacientes crónicos, niños y mujeres embarazadas mientras ocurra la emergencia.
- Conversar el tema una vez sucedido el temblor, de manera de disminuir la ansiedad que genera y, por sobre todo, entender que otra de las características de este largo y angosto país, es su sismicidad.
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