
Estar informados, compartir con nuestros hijos y observarlos, es la manera de ver señales de riesgo.
Los niños entre 12 y 15 años (edad señalada de mayor vulnerabilidad para caer en la tentación de participar en este juego), están cursando la etapa inicial de la adolescencia, en donde, el grupo de pares y la pertenencia a éste, los hace ser altamente influenciables, los adolescentes están queriendo ser más independientes, escuchan menos a los padres…..como ven, una etapa que los hace presa fácil para él o los depredadores que están detrás de este pseudojuego.
El “juego”, se inicia formando un grupo digital privado y cerrado con características sectarias, dominantes, abusivas y controladoras.
El grupo y su administrador, logran constituirse como una figura “todopoderosa y omnipresente” que logra provocar efecto de sumisión y obediencia en los adolescentes.
Las pruebas o etapas, están hechas de tal manera, que cada una de ellas, los va preparando, por aproximaciones sucesivas, a atreverse a avanzar a la siguiente.
Cada etapa los va haciendo más frágiles, los va psicotizando, hasta lograr una completa sumisión. Por esto Papás, estén atentos, conversen con sus hijos, denles seguridad, enséñenles a ser asertivos, a ser capaces de decir que NO y a confiar que nosotros como papás los podemos proteger, que no acepten tener secretos que afecten su bienestar (agresiones, autoagresiones, robos, abusos). Y a nosotros papás, este riesgo, esta alerta, hoy llamada “ballena azul” nos hace un tremendo llamado de atención. ¿Cuánto y cómo, estamos compartiendo con nuestros hijos? ¿Los estamos mirando, observando? ¿Hemos expresado suficientemente nuestro amor y los hacemos sentir seguros?
Psic. Evelyn Berríos Fernández
Coordinadora Clínica Administrativa
Centros Alfredo Barros Errázuriz – Salvador
REDGESAM