
Por el contrario, “las modelos muy delgadas tiene un efecto negativo en la salud mental y física de las consumidoras, incluida una menor satisfacción por el propio cuerpo”, asegura el estudio.
La publicación, coescrita por los profesores asistentes Russell Clayton y Jessica Ridgway, monitoreó a decenas de mujeres universitarias que buscaban sentirme más satisfechas con su cuerpo.
Después de mostrarles las imágenes de modelos de diferentes tallas, la reacción positiva fue mayor cuando vieron a las modelos de talla promedio e incluso de tallas más grandes.
“Las mujeres reportaron la mayor satisfacción corporal y la menor cantidad de comparaciones sociales al ver modelos de mayor tamaño, pero la satisfacción corporal disminuyó y las comparaciones sociales aumentaron al ver modelos más delgadas”, indicó el estudio.
También señaló, como era de esperar, que la exposición a “modelos tan delgadas que son poco realistas” tiene un efecto negativo en la salud mental y física de las consumidoras. Estos datos no son tan sorprendentes si tomamos en cuenta el éxito que han tenido en los últimos años modelos como Ashley Graham (en la foto) y Lee Precious.
INCLUSIVIDAD
En una industria cargada de falta de diversidad es alentador ver que la inclusividad tiene un objetivo aún más importante: Dar a las mujeres confianza y ayudarles a generar una relación más positiva con sus propios cuerpos.
“La investigación ha descubierto que la exposición de modelos muy delgadas da lugar a que otras mujeres sientan menos satisfacción con su apariencia general”, concluyó el estudio.
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