Las personas narcisistas no suelen frecuentar las consultas de los profesionales de la psicología y la salud mental, pero es bastante común que algunos pacientes refieran problemas a raíz de la convivencia con personas de perfil narcisista. Asimismo, existen personas con Trastorno Narcisista de la Personalidad en muchos ámbitos, y por supuesto también en la vida pública o en los medios de comunicación.

Solemos asociar el Trastorno Narcisista de la Personalidad con personalidades del mundo de la farándula: artistas, actores, cantantes, intelectuales. Son aquellos personajes que, como se dice coloquialmente, “se les ha subido la fama a la cabeza”.

Por supuesto, el narcisismo no está directamente vinculado con la posición socioeconómica acomodada de una persona, sino con la auto-percepción del individuo (esto es, la percepción de su valía, independientemente de su posición social o económica). La verdadera esencia del Trastorno Narcisista de la Personalidad radica ahí: la persona narcisista está absolutamente convencida de que uno mismo es superior a las demás personas. El narcisista se compara sistemáticamente con las personas que le rodean, y no ve a nadie por encima de él, pero sí coloca a muchos (o incluso a todos) por debajo.

En términos más técnicos, el narcisismo se caracteriza por ser un patrón general de grandiosidad, escasa empatía en las relaciones personales, y necesidad de ser admirados por los demás.

Las personas que padecen el Trastorno Narcisista de la Personalidad suelen mostrarse como individuos con una férrea autoestima. Esta alta confianza en sí mismos no les convierte en mejores personas, puesto que en el ámbito de las relaciones interpersonales, tienen carencias importantes.

El narcisista necesita considerarse siempre en un plano superior a otras personas, bien porque no soporta algún rasgo de estos allegados, o bien porque se ha desvinculado de su antiguo contacto con ellas. A causa de esta desvinculación afectiva hacia los demás, las personas con Trastorno Narcisista de Personalidad carecen de un interés auténtico por los demás, que podemos resumir por su escasa empatía. No se muestran muy preocupados por lo que pueda sucederles a personas de su entorno, sino que focalizan toda su atención en sí mismos.

Solo aprueban a terceras personas cuando éstas giran alrededor de su órbita, cuando les refuerzan positivamente a base de halagos y ratifican así su auto-percepción y sus aires de grandeza. Desgraciadamente, es común que algunos familiares y amigos de las personas narcisistas cumplan este rol de “admiradores” incondicionales, sorprendidos por el halo de confianza que desprende el narcisista.

EL MITO

En la mitología griega, Narciso era un joven de inigualable belleza, que rechazaba a todas las doncellas que se enamoraban de él. Finalmente fue castigado por los dioses a enamorarse de su propia imagen reflejada en la superficie de una fuente. Y él, incapaz de dejar de observar su reflejo, se arrojó al agua y murió convirtiéndose en la bella flor que lleva su nombre: el narciso.

Fuente:

https://psicologiaymente.net/clinica/trastorno-narcisista-de-la-personalidad#!