La piel, con todas sus terminaciones nerviosas, es el órgano más conectado con la mente. Lo que le pasa a la piel afecta al cerebro, y vicevera.
La piel tiene mucho en común con el sistema nervioso porque tienen el mismo origen embriológico y comparten neuromoduladores que transportan la información interna.
Las emociones también se expresan en la piel debido a ese origen común.

  • Un estado de estrés pone la piel roja, se calienta, como cuando sentimos la vergüenza o la ira.
  • Palidece ante el miedo.
  • Está radiante ante la alegría y la felicidad, expresando la buena salud del sistema nervioso.

Por eso, problemas en la piel como el acné, o la psoriasis, que comprometen la autoimagen, pueden acabar produciendo tristeza o depresión, ¡y viceversa! El proceso puede circular a la inversa.

Ante un problema de piel (acné, piel seca…), es muy aconsejable hacer una depuración hepática una vez al año, preferentemente en primavera, evitar el estreñimiento y alimentar bien nuestra flora intestinal.

Los factores emocionales, especialmente el estrés, presentan una correlación firme con el inicio y la exacerbación de la psoriasis. Es de gran ayuda el baño con aguas termales y el agua de mar.

Es así de obvio: si cuidamos nuestra paz mental, cuidamos nuestra piel. Cuando tenemos un problema en la piel, suele indicar un desequilibrio en el sistema nervioso. Si la mente no está en equilibrio, acaba manifestándose.

Fuente:

http://www.mentesana.es/salud/tienes-problemas-piel-revisa-tus-emociones_1219