
Existen distintos tipos de estrés: estrés agudo, estrés crónico, estrés post-traumático, etc.
Es importante diferenciar entre el estrés agudo y el estrés crónico. El estrés agudo se produce en momentos puntuales y de forma temporal, como respuesta a la experimentación de uno o varios sucesos altamente estresantes, y como resultado la persona padece un cuadro de ansiedad. Aunque el estrés puede ser positivo en pequeñas dosis, en dosis elevadas puede afectar a nuestra salud tanto mental como física: dolores musculares, dolores de cabeza, agotamiento, problemas gástricos, taquicardia, etc.
El estrés, sin embargo, también puede ser crónico, que es una forma más dañina de experimentar esta condición. Cuando el estrés se prolonga en el tiempo, se produce un agotamiento físico, emocional o mental que tiene consecuencias en la autoestima y la salud de la persona afectada, provocando incluso una severa depresión. Ya sea porque la persona vive en un entorno hostil en tiempos de guerra, es incapaz de pagar una deuda hipotecaria, sufre el síndrome del quemado en el trabajo o no es capaz de afrontar el divorcio, el resultado es devastador y tiene un fuerte impacto en su bienestar emocional y general.
Causas del estrés crónico
El estrés crónico tiene una característica particular que le diferencia de otros tipos de estrés. Y es que el evento o factor estresante se manifiesta una y otra vez, es decir, que el estresor no es temporal y permanece inmodificable a lo largo del tiempo.
Por ejemplo, un estudiante universitario puede vivir una situación estresante cuando se acercan los exámenes y se da cuenta de que ha dejado pasar el tiempo este curso. Durante un mes intenta estudiar todo lo que debería haber estudiado durante el año, pero no tiene suficiente tiempo ni recursos para aprobar la asignatura. Una vez superada la época de exámenes, ese evento estresante desaparecerá, y el estudiante podrá planificar y gestionar mejor su tiempo para el curso siguiente. El alumno ha vivido una situación de estrés agudo.
Un ejemplo de estrés crónico
No ocurre lo mismo en el estrés crónico, porque el evento estresante se presenta una y otra vez, de forma repetida a lo largo del tiempo. Puede ocurrir que se sienta quemado en el trabajo porque el estilo de liderazgo de su superior le está provocando una situación angustiosa día sí día también, pues su jefe no tiene en cuenta su potencial, le critica constantemente y, al no darle órdenes claras y concretas, le está provocando ambigüedad y conflicto de rol.
También puede ocurrir que un individuo se vea envuelto en una deuda hipotecaria que le obliga a pagar una cantidad a la que no puede hacer frente. Los meses pasan y cada vez está más endeudado, lo que le está provocando ansiedad, desesperación, insomnio, una depresión severa y, además, no le ve salida. Ambos casos son ejemplos de estrés crónico.
Como ves, las causas pueden ser variadas, no obstante, la frecuencia de presentación del estresor es lo que provoca las consecuencias dañinas para la salud mental. Ahora bien, hay que tener claro que, en ocasiones, no es el evento estresante en sí lo que provoca el estrés, sino cómo interpretamos este evento y cómo lo afrontamos. Nuestras creencias y nuestros recursos tienen gran importancia. Por eso, lo que para una persona puede ser estresante, para otra no lo es.
Síntomas del estrés crónico
La persona con estrés crónico, a diferencia de la que sufre estrés agudo, muchas veces no es consciente de lo que le está ocurriendo, pues se ha acostumbrado a esta situación pese a no haberla superado. Esto puede provocar un efecto muy perjudicial, lo que se conoce como indefensión aprendida. La indefensión aprendida dificulta seriamente la búsqueda de ayuda y el tratamiento.
Así que es importante prestar atención a sus síntomas tanto físicos como psicológicos para poder salir de esta situación. Generalmente, el estrés crónico se manifiesta de distintas maneras:
- Enfermedades del aparato digestivo, enfermedades cutáneas y problemas cardíacos.
- Sentimientos de inseguridad y el sentimiento de indefensión aprendida.
- Insomnio
- Ansiedad
- Depresión
- Fatiga emocional
- Abuso de alcohol o sustancias