
La motivación es la fuerza interior que tenemos las personas y que nos ayuda a iniciar, mantener e incrementar una conducta. Puesto que se trata de algo fluctuante, es necesario que sepamos implementar estrategias propias para motivarnos a nosotros mismos. Además, las diferencias individuales en temperamento y carácter (los psicólogos nos referimos a ello como ‘rasgos de personalidad’) hacen que unas personas se desmotiven más fácilmente que otras. Por ello, es importante que cada persona sepa cómo motivarse a sí misma.
Es muy importante que, frente a los bloqueos, la desmotivación y la apatía, nos demos un tiempo para “desconectar”. Todos tenemos períodos de dudas y desmotivación. Y en esos días tenemos que compaginar nuestras “metas” con actividades que nos permitan distraernos. Es decir, tienes que lograr un equilibrio entre tareas que te hagan alcanzar tu meta y tareas que sean recreativas o agradables para ti. Recuerda: tómate un descanso y distánciate de la tarea cuando te desmotives o te encuentres bloqueado.
Es importante que seamos capaces de disfrutar y valorar de los detalles positivos. Se trata de que nos paremos a observar los logros positivos que hemos cosechado.
Para tener logros positivos, el secreto es proponerse metas concretas y alcanzables.
Los logros y los éxitos, aunque sean pequeños, nos ayudan a seguir adelante y nos permiten aprender de nuestras fortalezas. Es decir, no solo hemos de aprender de nuestros errores, también debemos potenciar aquello que nos hace tener éxito.
Puedes escribir aquellas metas que hayas alcanzado para tenerlas presente y recordar tus capacidades. Coloca éste a la vista para que siempre puedas mirarlo.
En muchas ocasiones nos desmotivamos porque la rutina hace que olvidemos las razones por las que hemos emprendido una proyecto. Cuando te sientas desmotivado, vuelve al pasado y visualiza o imagina qué es lo que te ha llevado a querer emprender ese camino.
Fuente:
https://psicologiaymente.net/psicologia/estrategias-combatir-desmotivacion