Los vampiros emocionales son individuos que tienen la habilidad de sustraer la energía y el buen ánimo a las personas que le rodean, creando un halo de negatividad.

El principal problema que causan los vampiros emocionales es que no solo son capaces de enturbiar el ambiente durante lo que dure su presencia, sino que, a medida que nos relacionamos con ellos de forma cotidiana, nos acaban generando estrés y fatiga emocional.

Las emociones se contagian, para bien o para mal. Y cuando se da la circunstancia de que estamos manteniendo emociones negativas durante cierto tiempo, los problemas psicológicos (y hasta algunos trastornos) pueden empezar a aparecer.

Es por esta razón que, si no tenemos más remedio que convivir con un vampiro emocional, es preciso que aprendamos a detectar sus rasgos distintivos y sepamos hacer frente a sus malas vibraciones.

Los individuos que se nutren de la energía emocional de los demás son propensas a manipular emocionalmente a sus ‘víctimas’ para poder así alcanzar sus metas o propósitos. Suelen acercarse a las personas de su entorno para exteriorizar su negatividad y aprovecharse de la energía de su interlocutor.

Además, una vez que han vaciado sus pensamientos y emociones negativas, abandonan el lugar de los hechos y se disponen a abordar a otra persona que pueda servirles para descargar su malestar.

Los vampiros emocionales se caracterizan por tener muy poca empatía. Se muestran claramente egoístas ya que utilizan la presencia de otra persona para vaciar toda la negatividad acumulada, sin reparar en que esto generará malestar y desazón a su interlocutor. No se ponen en el lugar de éste último.

El vampiro emocional se muestra contrario a todo lo que hagas o digas. Tú siempre estás equivocado y él sabe la verdad de todo.

Si permaneces cerca de esta persona durante unas cuantas horas, te darás cuenta que gran parte de lo que expresa son críticas, críticas y más críticas. Nada le parece bien, y no sólo cosas banales como la última película que ha visto o la serie de televisión que está de moda, sino que no cesa en su empeño de criticar tus ideas, tus gustos o tu conducta.

Este tipo de vampiro emocional es tan intransigente que acaba resultando irritante y puede llevarte a un estado emocional pésimo. ¡Ten cuidado que no te contagie y empieces a criticar tú también!

También puede adoptar la forma del pesimista empedernido. Siempre ve la vida con el vaso medio vacío, se muestra apesadumbrado, todo le parece negativo y te va a costar horrores convencerle de que está siendo demasiado pesimista… porque siempre tiene preparado un contraargumento.

Si te rodeas de este tipo de persona, puede ocurrirte que acabes convenciéndote de que su visión de las cosas es cierta y acabes siendo tú una persona pesimista, llevándote a una actitud negativa, sin esperanza por mejorar y sin ganas de mejorar la realidad ni de emprender tus proyectos.

 

Hay otros individuos que no paran de quejarse por todo lo que le ocurre. Siempre tendrán motivos para quejarse y hacerse la víctima ante ti.

En una persona victimista es muy complicado encontrar apoyo emocional, puesto que ellos siempre van a considerar que sus problemas son mucho más importantes que los tuyos.

Otros reaccionan en forma violenta. Si dices o haces algo que no les parece bien, puedes desencadenar su furia.

Sus reacciones son desproporcionadas, tanto que puedes tener un problema grave si no tienes cuidado con lo que haces. Por supuesto estar rodeado de una persona que te obliga a medir al milímetro todo lo que haces o dices no es positivo en absoluto para tu salud mental y emocional.

Es habitual que el vampiro emocional trate de humillar o ningunear a otras personas, pero se escudan muy a menudo en justificaciones y pretextos para mostrar su punto de vista y mostrarse ante la gente como buenas personas.

FUENTE:

https://psicologiaymente.net/social/vampiros-emocionales-personalidades