
Así lo explica el psicólogo clínico del servicio de Psiquiatría del Hospital de Mataró y doctor en Psicología Álvaro Frías, en ‘Vivir con el trastorno límite de la personalidad. Una guía clínica para pacientes’ (Desclée De Brouwer), un manual que surge como herramienta adicional para los pacientes de TLP, para que les ayude a hacer frente a las diversas complicaciones que experimentan diariamente.
Frías señala que se cree que no hay diferencias de género en cuanto a su frecuencia, si bien sostiene que suele estar más diagnosticado en mujeres que en hombres entre los usuarios de los centros de salud mental. Su diagnóstico dice que debe ser realizado por especialistas (psicólogos y psiquiatras) mediante el uso de entrevistas clínicas.
LOS SÍNTOMAS
Los síntomas que mejor definen este trastorno son la inestabilidad del ánimo y la impulsividad. Junto a estos dos principales pueden presentarse muchos otros síntomas como consecuencia de este trastorno, incluyendo temor al abandono, la dependencia emocional, los sentimientos de vacío, o por ejemplo la desconfianza hacia los demás.
A su vez, el doctor en Psicología señala que uno de los problemas diarios relacionados con una alta inestabilidad del ánimo es la falta de constancia y caos a la hora de mantener rutinas, incluyendo las actividades domésticas, las relaciones sociales y el cumplimiento de la jornada laboral.
Para que pueda realizarse el diagnóstico, el doctor en Psicología subraya que la intensidad de los síntomas descritos debe ser tal que afecte claramente a la rutina diaria del paciente. “Pueden tener dificultades para mantener un trabajo estable a jornada completa. También suelen manifestar dificultades para mantener relaciones sentimentales y sociales duraderas o bien, éstas destacan por ser conflictivas y con una alta dependencia emocional”, añade.
¿CUÁLES SON LAS CAUSAS DEL TLP?
En principio, indica que se considera un diagnóstico multifactorial y generalmente este trastorno es producto de la combinación de factores biológicos y ambientales. Entre los biológicos destaca la genética, ya que según especifica, “en torno al 30-40% del riesgo o predisposición a ser más sensible, más inestable o impulsivo se hereda”.
“La etapa comprendida entre los 15 y los 35 suele ser la más delicada puesto que este periodo es donde la impulsividad presenta su tope vital. En esta etapa es donde hay un mayor riesgo de autolesiones, reacciones de ira desproporcionadas, promiscuidad sexual, o abuso de drogas”, advierte Frías.
Asimismo, resalta el experto que al tener un TLP suele incrementar el riesgo de tener otros diagnósticos psiquiátricos en mayor medida que si no se tiene este trastorno. Destacan episodios depresivos, los trastornos alimentarios como la bulimia nerviosa, el trastorno por estrés postraumático, la agorafobia, o el abuso de drogas, por ejemplo.
EL TRATAMIENTO
El especialista indica igualmente que el tratamiento que deben seguir estas personas debe ser combinado. Por un lado, la psicoterapia, no menos de dos años, y por otro, el farmacológico, con antidepresivos o estabilizadores del ánimo”.
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