
A medida que se acerca esta época (aunque también se conocen casos de quienes se deprimen en primavera o verano), las personas que padecen el llamado trastorno afectivo de temporada duermen por periodos más prolongados, dejan de participar en actividades sociales y comienzan a padecer los síntomas de depresión mayor, entre los que destacan:
- Sentimientos de tristeza y vacío (denominado persistente).
- Falta de interés en actividades que antes disfrutaba, incluyendo el sexo.
- Desesperanza y pesimismo.
- Sentimiento de culpa, de no valer nada y de impotencia.
- Disminución de la energía, fatiga y sensación de vivir “en cámara lenta”.
- Intranquilidad e irritabilidad.
- Dificultad para concentrarse, recordar y tomar decisiones.
- Pensamientos suicidas o de muerte; intentos de suicidio.
- Malestar físico persistente: dolores de cabeza, trastornos digestivos o dolor crónico sin causa aparente y que no responde a tratamiento.
A diferencia de las personas que cursan un trastorno depresivo mayor, que por lo general tienen poco interés en la comida y pierden peso, quienes viven con trastorno afectivo de temporada tienden a consumir grandes cantidades de carbohidratos y pueden aumentar entre 5 y 10 kg durante la época fría, si bien cuando llega la primavera experimentan una energía renovada y a menudo vuelven a sus parámetros habituales.
Otra característica común de quienes padecen depresión en otoño e invierno es la reacción que presentan ante los cambios en la luz ambiental: también suele informar que su estado empeora cuando el tiempo está nublado o la luz interior disminuye.
Sin motivo, pero con soluciones
La mayoría de las personas con trastorno afectivo de temporada son mujeres que desarrollan el mal entre los 20 y 29 años de edad. También se tiene registro de niños y adolescentes con enfermedades similares, aunque más leves, y lo padecen de manera crónica toda la vida.
La causa de la depresión en otoño e invierno es desconocida, aunque se sabe que quienes la sufren, en un número muy considerable, tienen un familiar con una enfermedad psiquiátrica como trastorno depresivo o abuso de alcohol. Asimismo, las investigaciones en curso no dejan de tomar en cuenta teorías que apuntan a problemas neuronales, hormonales y de envejecimiento como causas del padecimiento.
El tratamiento del trastorno afectivo de temporada corre a cargo de especialistas en salud mental, quienes apoyan psicológicamente a los pacientes y les ayudan a mejorar su forma de vida a través de la adopción de ciertos hábitos:
- Salir durante el día por lo menos media hora, inclusive si el cielo está nublado.
- Esperar y aceptar que su cuerpo requerirá más horas de sueño durante los meses del invierno, y con base en ello planear un horario de actividades y descansos.
- Aceptar que se experimentarán antojos e incremento de peso, de modo que deben evitarse autocríticas por este motivo.
- Mantener el ambiente interior bien iluminado. Esto funciona en muchas personas, para quienes ya se han diseñado lámparas para proporcionar luz brillante y libre de rayos ultravioleta.
Aunque en algunos casos hay respuesta favorable con medicamentos antidepresivos prescritos por un psiquiatra, es muy importante que el paciente se ayude a sí mismo y considere que el suyo no es un caso aislado. Deben evitarse los pensamientos obsesivos que comúnmente llevan a pensar en el pasado o en que se ha perdido el camino, y en cambio continuar con los proyectos personales, de trabajo, en familia o pareja.
También debe aprenderse a ser paciente y concederse momentos de descanso aun cuando se intente realizar un “trabajo al máximo”, pues cuerpo y mente tienen un límite que se debe respetar, y si durante una temporada disminuye el ritmo de trabajo no va a ocurrir nada.
Ahora bien, si a pesar de ello continúan abatimiento y tristeza, debe consultarse siempre a un especialista a fin de evitar la consecuencia más temida y final de la depresión: el suicidio.
Ante todo, quien padece el trastorno afectivo de temporada debe tener en mente que no está solo, que existe mucha gente para la que es importante y valiosa su compañía, y que un tratamiento eficaz permite en la abrumadora mayoría de los casos revertir los problemas derivados de esta afección.