
Según un reciente informe publicado en el Journal of Health and Social Behavior, las mujeres muestran una salud mental y física significativamente peor que los hombres.
Ante la pregunta “¿cuántos de los últimos 30 días cree que su salud mental no ha sido buena?”, teniendo en cuenta factores como el estrés, la depresión y los problemas emocionales, las mujeres tuvieron una media de 3,6 días de mala salud de los últimos 30 días. Los hombres, por su parte, 2,8 días, un promedio significativamente menor. Ante la misma pregunta sobre la salud física de los últimos 30 días, la respuesta de las mujeres fue de 2,7 días, y la de los hombres 2.2 días.
La discriminación de género
De las mujeres encuestadas sobre la discriminación en el lugar de trabajo, el 8,4% afirmó haber experimentado discriminación de género y el 4,1% acoso sexual en los últimos 12 meses. Algunos hombres también afirman haber sufrido estos tipos de discriminación, pero el porcentaje fue significativamente menor: un 2% ha experimentado discriminación de género y un 1,3% acoso sexual.
Otras formas de maltrato en el empleo indican que casi una cuarta parte de las mujeres (el 23%) ha experimentado alguna forma de discriminación, por raza, edad o sexo, o una combinación, o algún tipo de acoso en el último año. En el caso de los hombres, solo un 16,5% lo ha vivido.
Cómo duele el acoso
Entre las mujeres, las percepciones de discriminación de género se asocian significativamente con una peor salud mental auto-declarada. Las que sufren acoso sexual también ven como empeora su salud física. Las persona que han vivido distintas formas de maltrato también tienen peor salud mental que aquellas que nunca lo han vivido o las que solo lo han experimentado una vez.
Entre las mujeres, la combinación de discriminación por edad y sexo es particularmente perjudicial para la salud mental.
Aquellas que han sido víctimas de discriminación por edad y por sexo tuvieron una media de nueve días de mala salud mental en los últimos 30 días.
Brecha de género
También se investigó si los malos tratos en el lugar de trabajo contribuyen a la brecha de género sobre la percepción propia de la salud. Es decir, comprobar si el sexismo aumenta las diferencias observadas en la salud entre hombres y mujeres.
Los resultados sugieren que la discriminación de género es responsable de alrededor del 9% al 10% de esta brecha.
En general, los resultados sugieren que la alta frecuencia con que las mujeres experimentan discriminación en el trabajo y en otros lugares subraya la importancia de verlo no solo como un problema de justicia social, sino también como un problema de salud pública.
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