
Los síntomas se desarrollan lentamente y empeoran con el tiempo, hasta que son tan graves que interfieren con todas las funciones cotidianas del enfermo.
En el mundo hay 46,8 millones de personas que padecen demencia y entre el 60% y 70% de esos casos corresponden a Alzheimer. Se estima que para el año 2050 el número ascienda a 131.5 millones de personas con este trastorno.
Hasta el momento no existe una cura para sanar esta enfermedad, sin embargo, hay pequeñas rutinas y actividades, como evitar el sedentarismo y mantener hábitos saludables, que pueden ayudar al retraso y/o prevención de la afección.
Diversos estudios recomiendan también algunos hábitos alimenticios que pueden reducir o retrasar la llegada de la enfermedad.
Por ejemplo:
– Reducir el consumo de grasas saturadas.
– Consumir verduras, frutas, legumbres y granos
– Consumir vitamina E.
– Consumir suplementos de vitamina B12.
– Evitar los multivitamínicos con hierro y cobre (a menos que lo indique un médico).
– Evitar cocinar en ollas y sartenes de aluminio.
En la imagen, Alois Alzheimer, neurólogo alemán que identificó por primera vez los síntomas del Alzheimer en 1906.