
El fácil acceso a cualquier tipo de información ha propiciado que hipocondríacos y demás personas con alcance a la red acudan a los buscadores para saber más sobre ese mal que aquejan.
Los datos dicen que, a la hora de buscar diagnóstico a las dolencias que se padecen, Google es la segunda fuente de referencia por detrás de los médicos (en un 43%, según datos arrojados por Ipsos Group, una firma consultora con sede mundial en París).
“El chequeo en internet es una de las soluciones propias de esta época que buscan las personas hipocondríacas”, dice la psicóloga Francesca Román en una entrevista publicada por el diario El País de España.
Ante tal cantidad de entradas y datos dispares que se alcanzan inmediatamente, la persona que padece hipocondría sesga la información y presta especial atención a la información que parece confirmar lo que le interesa. A sabiendas de que no es lo recomendable, se hace.
Pero el problema es serio cuando las búsquedas se dan de manera compulsiva.
“El criterio para detectar la hipocondría, en este caso aplicada al plano digital, es cuando esta búsqueda es continua y el cuadro ansioso que conlleva interrumpe la normalidad de la actividad diaria y las actividades laborales, académicas o de ocio se ven significativamente afectadas por esta conducta”, señala la psicóloga Román.
“Cuando los pacientes que lo padecen acuden a consulta médica vienen más alarmados de lo habitual, dando explicaciones y respuestas a sus propias preguntas y buscando casi más una corroboración que una consulta real”, explica por su parte el doctor José Francisco Vargas González, médico del Hospital Vithas la Salud, de Granada.
La recomendación médica ante esto es que, si se busca en internet, se trate de mantener este pensamiento: “Que tenga presente que la salud es más compleja de que aparece en la mayoría de páginas y que recuerde que la recomendación es siempre consultar con un profesional con experiencia.
Debe dejarse aconsejar y ponerse en manos de los profesionales, que son quienes realmente saben y conocen, que escuchen”, dice el doctor Vargas. Y para esos mismos profesionales, otra recomendación: “Generar al paciente la confianza necesaria”.
Un último apunte del médico a tener en cuenta: “Internet no es el peligro en sí mientras se sigan las indicaciones del profesional sanitario, que maneja la información completa. Puede resultar peligroso si se utiliza para diagnosticar y auto medicarse”, concluye Vargas González.
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