El Síndrome post vacacional se suele manifestar con cuadros de bajo estado de ánimoansiedad y/o angustiairritabilidad, inquietud, inseguridad, dificultades en la concentración y los ritmos de sueño. En ocasiones pueden aparecer síntomas depresivos como: apatía, falta de interés, de motivación y otros similares.

A nivel físico, algunas de las somatizaciones que pueden aparecer son cansancio, falta de apetito, sudoración, náuseas y otros problemas estomacales. Estos síntomas desaparecen al regularizar los horarios de trabajo y descanso, con lo que se trata de un malestar pasajero que no suele durar más de una semana o quince días. Si se alarga este síndrome podría derivar en un trastorno adaptativo o un trastorno afectivo estacional.

Según la Sociedad Española de Medicina y Familia Comunitaria, las personas a quienes más afecta el Síndrome postvacacional son:

  • Hombres y mujeres, en proporción similar, entre 40 y 45 años.
  • Personas que se incorporan al trabajo, sin haber disfrutado de un periodo de transición.
  • Afecta más cuanto más largo ha sido el período vacacional.
  • Individuos que idealizan el periodo vacacional como la cumbre de su bienestar personal.
  • Personas desmotivadas en su puesto de trabajo y que presentan malestar y apatía en la actividad laboral cotidiana.

¿Cómo afrontar mejor la vuelta al trabajo?

En general tener una actitud positiva siempre ayuda, en estos momentos es importante intentar mantenerla y no recrearse en la sensación de malestar que produce la vuelta al trabajo. Darnos una interpretación de los síntomas como un malestar pasajero, y no concederle demasiada importancia.

Ya que es probable que hayamos cambiado los horarios de nuestro cuerpo durante el periodo vacacional, es beneficioso intentar regular nuestro biorritmo al de la rutina diaria, para lograr este fin es recomendable intentar acostarse a la misma hora los días anteriores a la finalización de las vacaciones, comer regularmente e ir introduciendo otros hábitos rutinarios paulatinamente.

Si se tiene la opción de hacerlo, es preferible no incorporarse un lunes, ya que de esta forma la semana será más corta y el cambio de inactividad a actividad laboral se producirá de manera gradual. Una vez incorporados a la vida laboral, se ha de ir regulando la intensidad de la actividad del trabajo, en la medida que sea posible.

Otra manera más motivadora de volver al trabajo y retomar las obligaciones del resto del año es aprovechar la carga de energía y la sensación de bienestar que han reportado las vacaciones para proponerse nuevas metas, tanto en el terreno laboral como en el resto de ámbitos de nuestra vida que nos empujen hacía delante y a crecer como persona.

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