Se ha demostrado que el hábito periódico de agradecer aumenta la sensación de felicidad, además de la salud física. De hecho, practicar a diario la gratitud mejora el sueño, estimula la inmunidad y disminuye el riesgo de enfermarte.

¿Alguna vez has deseado tener a mano una píldora mágica para aumentar tus niveles de energía, mejorar tu estado de ánimo, ayudarte a dormir mejor y a tomar conciencia de lo amable que puedes ser con otros? Lamentablemente, esa píldora no existe, pero hay una manera en que puedes obtener estos beneficios, sin una visita al médico.

¿Cuál es el secreto? Poner en práctica la gratitud todos los días. De hecho, se ha demostrado que contar tus bendiciones cada día aumenta significativamente tu felicidad y tu salud física. Además de ayudarte a dormir más, la práctica de la gratitud puede aumentar tu inmunidad y disminuir el riesgo de padecer enfermedades, según el Manual para la Felicidad de la Clínica Mayo.

Estos son algunos consejos para ayudarte a empezar:

  • Lleva un diario de gratitud. Acostúmbrate a anotar en tu agenda o en las notas de tu teléfono, 3 situaciones que agradeces ese día. Pueden ser tan simples como algo gracioso que hizo uno de tus hijos o un gesto amable de un extraño en el supermercado. Cualquier pensamiento o acción positiva cuenta, no importa lo pequeño que sea.
  • Usa señales de gratitud. Todo nuevo hábito necesita recordatorios, y las señales son una gran manera de seguir en camino. Ten a la vista fotos de cosas o personas que te hacen feliz. Coloca notas positivas o citas inspiradoras en el refrigerador o al lado de tu computador para reforzar los sentimientos de gratitud.
  • Ten a mano un frasco de gratitud. Coloca un frasco vacío, papel y lápiz en un lugar accesible de tu casa y pídele a los miembros de tu familia que escriban en un papel alguna cosa por la que estén agradecidos todos los días y que lo dejen en el frasco. Anímalos a ser graciosos. Durante la cena o el tiempo libre, saca algunas de las notas del frasco y disfruten leyendo los pensamientos de los demás.

La meta es pasar de pensar en la gratitud ocasionalmente a hacerlo en forma automática. Con el tiempo, la práctica se hará costumbre, notarás lo agradecid@ que estás por las pequeñas cosas y aprenderás a sembrar un poco más de gratitud a lo largo del día.

Otras ideas

  1. Piensa en una cosa o persona con la cual estés agradecid@ cuando despiertas por las mañanas y antes de ir a dormir por las noches.
  2. Aprovecha la meditación como una oportunidad para poner en práctica tu gratitud. Tómate unos minutos todos los días para cerrar los ojos, inhalar y exhalar lentamente y enfocar tu mente en pensamientos positivos.
  3. ¿Estás con falta de inspiración en el trabajo? Busca algo por lo cual estés agradecid@ acerca de tu trabajo todos los días. Puede ser algo tan simple como agradecer que conversaste con un@ de tus colegas o que recibiste alguna felicitación por una tarea específica.

 

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