{"id":3939,"date":"2019-01-30T09:43:00","date_gmt":"2019-01-30T13:43:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.redgesam.cl\/wp\/?p=3939"},"modified":"2019-01-30T09:43:00","modified_gmt":"2019-01-30T13:43:00","slug":"el-microbioma-y-su-vinculo-con-la-depresion-la-esquizofrenia-y-el-alzheimer","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.redgesam.cl\/web\/index.php\/2019\/01\/30\/el-microbioma-y-su-vinculo-con-la-depresion-la-esquizofrenia-y-el-alzheimer\/","title":{"rendered":"El microbioma y su v\u00ednculo con la depresi\u00f3n, la esquizofrenia y el alzh\u00e9imer"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/www.redgesam.cl\/wp\/wp-content\/uploads\/2019\/01\/MICROBIOMA.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"lazyload alignleft size-full wp-image-3940\" title=\"microbioma\" src=\"data:image\/svg+xml,%3Csvg%20xmlns%3D%27http%3A%2F%2Fwww.w3.org%2F2000%2Fsvg%27%20width%3D%27259%27%20height%3D%27194%27%20viewBox%3D%270%200%20259%20194%27%3E%3Crect%20width%3D%27259%27%20height%3D%27194%27%20fill-opacity%3D%220%22%2F%3E%3C%2Fsvg%3E\" data-orig-src=\"http:\/\/www.redgesam.cl\/wp\/wp-content\/uploads\/2019\/01\/MICROBIOMA.jpg\" alt=\"\" width=\"259\" height=\"194\" \/><\/a>En 2014 John Cryan, profesor del University College Cork en Irlanda, asisti\u00f3 a una reuni\u00f3n en California sobre el mal de Alzheimer. No era especialista en demencia. \u00c9l hab\u00eda estudiado el microbioma, los billones de microbios que hay en un cuerpo humano sano.<\/p>\n<p>El Dr. Cryan y otros cient\u00edficos estaban empezando a encontrar evidencia de que estos microbios podr\u00edan influir en el cerebro y el comportamiento. Quiz\u00e1s, dijo en la reuni\u00f3n cient\u00edfica, el microbioma tiene un rol en el desarrollo del alzh\u00e9imer.<\/p>\n<p>La idea no tuvo buena acogida. &#8220;Nunca he dado una charla ante tantas personas que no cre\u00edan lo que estaba diciendo&#8221;, record\u00f3 Cryan.<\/p>\n<p>Las cosas han cambiado mucho desde entonces: la investigaci\u00f3n contin\u00faa descubriendo v\u00ednculos notables entre el microbioma y el cerebro.<\/p>\n<p>Los cient\u00edficos est\u00e1n encontrando evidencia de que el microbioma podr\u00eda tener que ver no solo con el alzh\u00e9imer, sino que tambi\u00e9n con el p\u00e1rkinson, la depresi\u00f3n, la esquizofrenia y el autismo, entre otros males.<\/p>\n<p>Uno de los esc\u00e9pticos en esa reuni\u00f3n sobre el alzh\u00e9imer fue Sangram Sisodia, neurobi\u00f3logo de la U. de Chicago. No lo convenci\u00f3 la charla de Cryan, igual as\u00ed decidi\u00f3 hacer una prueba. &#8220;Simplemente como broma&#8221;, dice Sisodia.<\/p>\n<p>El cient\u00edfico dio antibi\u00f3ticos a ratones proclives a desarrollar una versi\u00f3n de alzh\u00e9imer, lo que destruy\u00f3 gran parte de sus bacterias intestinales. Un tiempo despu\u00e9s, cuando examinaron sus cerebros, observaron una cantidad mucho menor de prote\u00ednas asociadas con demencia.<\/p>\n<p>Solo una peque\u00f1a alteraci\u00f3n del microbioma fue suficiente para producir este efecto. A los ratones j\u00f3venes les dieron antibi\u00f3ticos por una semana y cuando envejecieron tambi\u00e9n ten\u00edan menos de estas placas de prote\u00ednas en sus cerebros.<\/p>\n<p>&#8220;Jam\u00e1s imaginamos un resultado tan sorprendente&#8221;, dice Sisodia.<\/p>\n<p>Luego de una serie de experimentos similares, el cient\u00edfico sospecha que solo algunas especies de bacterias en el intestino -o quiz\u00e1s una- influyen en el desarrollo del alzh\u00e9imer, quiz\u00e1s al emitir sustancias qu\u00edmicas que alteran la forma en que act\u00faan las c\u00e9lulas inmunes en el cerebro.<\/p>\n<p>El m\u00e9dico no ha encontrado esos microbios, menos esa sustancia qu\u00edmica. Pero &#8220;hay algo ah\u00ed&#8221;, asegura. &#8220;Y tenemos que averiguar lo que es&#8221;.<\/p>\n<p>El microbioma se ha resistido al descubrimiento cient\u00edfico. Durante generaciones, los microbi\u00f3logos solo estudiaron las especies que pod\u00edan cultivar en el laboratorio. Gran parte de los habitantes de nuestro interior no sobreviven en c\u00e1psulas de Petri.<\/p>\n<p>A principios de la d\u00e9cada del 2000, sin embargo, la ciencia logr\u00f3 un avance repentino cuando los investigadores descifraron c\u00f3mo ordenar en serie el ADN de estos microbios. Al principio usaron esta nueva tecnolog\u00eda para examinar c\u00f3mo el microbioma influye en partes del cuerpo repletas de bacterias, como el intestino y la piel.<\/p>\n<p>Solo unos pocos pensaron en el cerebro; no parec\u00eda tener mucho sentido. Este \u00f3rgano est\u00e1 protegido de la invasi\u00f3n microbiana por la llamada barrera hematoencef\u00e1lica; solo la atraviesan mol\u00e9culas muy peque\u00f1as.<\/p>\n<p>&#8220;Reci\u00e9n en 2011 se consideraba una locura buscar asociaciones entre el microbioma y el comportamiento&#8221;, dice Rob Knight, microbi\u00f3logo de la U. de California, en San Diego.<\/p>\n<p>Knight y su equipo descubrieron algunas de las primeras pruebas de estos v\u00ednculos. Los investigadores tomaron heces de ratones con una mutaci\u00f3n gen\u00e9tica que los hac\u00eda comer mucho y subir de peso. Las transfirieron a ratones criados libres de g\u00e9rmenes -sin microbiomas intestinales- desde que nacieron.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de recibir el trasplante fecal, los ratones libres de g\u00e9rmenes tuvieron hambre tambi\u00e9n y aumentaron de peso.<\/p>\n<p>Resulta que alterar el apetito no es la \u00fanica cosa que el microbioma le puede hacer al cerebro. Cryan y sus colegas, por ejemplo, encontraron que los ratones sin microbiomas se volv\u00edan solitarios, prefer\u00edan mantenerse lejos de sus pares.<\/p>\n<p>Con el tiempo, los cient\u00edficos descubrieron cambios en sus cerebros. En aquellos libres de g\u00e9rmenes, las neuronas en la am\u00edgdala -regi\u00f3n clave para el procesamiento de las emociones sociales- formaron grupos de prote\u00ednas poco comunes, lo que cambi\u00f3 las conexiones con otras c\u00e9lulas.<\/p>\n<p>Estudios en humanos tambi\u00e9n revelaron sorprendentes patrones. Los ni\u00f1os con autismo tienen patrones inusuales de especies microbianas en sus deposiciones. Tambi\u00e9n se han informado diferencias en las bacterias intestinales de personas con otras condiciones con base en el cerebro.<\/p>\n<p>Sin embargo, ninguna de estas asociaciones demuestran causa y efecto. Encontrar un microbioma poco com\u00fan en personas con alzh\u00e9imer no significa que las bacterias induzcan la enfermedad. Podr\u00eda ser a la inversa: las personas con alzh\u00e9imer generalmente cambian sus h\u00e1bitos alimentarios, por ejemplo, y ese cambio podr\u00eda favorecer distintas especies de microbios intestinales.<\/p>\n<p>Pistas sobre el autismo<\/p>\n<p>Los trasplantes fecales pueden ayudar a precisar estos v\u00ednculos. En su investigaci\u00f3n sobre el alzh\u00e9imer, el doctor Sisodia transfiri\u00f3 heces de ratones comunes y corrientes a otros que hab\u00edan sido tratados con antibi\u00f3ticos. Una vez que les restituyeron sus microbiomas, los ratones tratados con antibi\u00f3ticos empezaron a desarrollar grupos de prote\u00ednas de nuevo.<\/p>\n<p>&#8220;Estamos seguros de que son las bacterias las que provocan esto&#8221;, comenta. Otros cient\u00edficos han llevado estos experimentos m\u00e1s lejos y est\u00e1n utilizando trasplantes fecales humanos.<\/p>\n<p>Si sostiene un rat\u00f3n por la cola, normalmente este se mueve de un lado a otro tratando de escapar. Si le hace un transplante fecal de humanos con depresi\u00f3n grave, consigue un resultado totalmente diferente: los ratones se rinden r\u00e1pido y simplemente se quedan inm\u00f3viles.<\/p>\n<p>Actualmente, se avanza en determinar con precisi\u00f3n las cepas individuales que parecen tener un efecto en el cerebro.<\/p>\n<p>Para estudiar el autismo, el cient\u00edfico Mauro Costa-Mattioli, y su equipo del Baylor College of Medicine en Houston, investig\u00f3 distintos tipos de ratones, cada uno con ciertos s\u00edntomas de autismo. Cuando los investigadores estudiaron sus microbiomas vieron que los ratones carec\u00edan de una especie com\u00fan de bacteria, la Lactobacillus reuteri . Cuando agregaron una cepa de esta a la dieta, los animales se volvieron sociables de nuevo.<\/p>\n<p>Seg\u00fan Costa-Mattioli, la L. reuteri emite compuestos que env\u00edan una se\u00f1al a las terminaciones nerviosas en los intestinos, las cuales, a trav\u00e9s del nervio vago, la mandan al cerebro, donde altera la producci\u00f3n de la hormona oxitocina, que promueve los v\u00ednculos sociales.<\/p>\n<p>Resulta que otras especies microbianas tambi\u00e9n env\u00edan se\u00f1ales por el nervio vago. Incluso otras se comunican con el cerebro a trav\u00e9s del torrente sangu\u00edneo.<\/p>\n<p>Antes de nacer<\/p>\n<p>La relaci\u00f3n entre las bacterias del intestino y el cerebro probablemente comienza antes del nacimiento, cuando el microbioma de la madre embarazada emite mol\u00e9culas que se abren paso hasta el cerebro del feto. Y luego siembran a sus guaguas con microbios durante el parto y la lactancia.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.economiaynegocios.cl\/noticias\/noticias.asp?id=542542\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">http:\/\/www.economiaynegocios.cl\/noticias\/noticias.asp?id=542542<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En 2014 John Cryan, profesor del University College Cork en Irlanda, asisti\u00f3 a una reuni\u00f3n en California sobre el mal de Alzheimer. 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